7/06/2014

ASALTOS



Nos jugábamos en los bares del puerto todo lo que la vida nos servía en bandeja. 
Cualquier excusa era buena para terminar amaneciendo vestidos en el mar, 
desnudos en la arena, secos en tu cama. 
Apurábamos hasta quedarnos de puntillas al borde de una azotea, 
cara a cara, manejándonos en las distancias cortas. 
Brindábamos y nos besábamos 
El pasillo de tu apartamento era la esquina de un ring 
y al comienzo de cada combate me acercaba y te susurraba 
- esta noche seremos la noche y todos los asaltos -

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