7/06/2014

BAILARINES



Nos agarramos como dos bailarines desincronizados
Haciendo de cada esquina una excusa para besarnos,
con la urgencia de un frenético Bebop
Con la inconsciencia de un clavadista a punto de estrellarse contra el mar
Haciendo, desde Atocha a la Puerta de Alcalá, nuestro París, nuestra edad dorada,
haciendo de las calles una fiesta a la que el mismísimo Gatsby se auto invitaría.
No tiramos la toalla, no somos como esos entrenadores de malos sparrings,
Nos apasiona el intrusismo, los rincones que convertimos en hotel.
Sigo esperando a que nuestro bar cierre,
que mientras la banda recoge los bártulos y suenan
las canciones triste que mandan a la gente a la cama,
tu y yo sigamos allí, mientras las chicas del guardarropa despiden a los últimos clientes.
Que nadie se acuerde de nosotros,
que esa noche la barra sea nuestro parque de atracciones privado,
que nos bebamos cada caricia y pongamos toda nuestra música al servicio de tu cuerpo.
Eres ardiente, como la suciedad sensual de una canción de Tom Waits,
Suave como una gata bailando en el alféizar de la ventana.

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