7/29/2014

ESA CANCIÓN

Y escuché esa canción una y otra vez,
esa maldita canción que ahora es ella,
que ya no es como la recordaba, ahora le pertenece para siempre.
Cada palabra, cada guitarra, incluso el aire y el silencio,
me llevan a su cama, a su suelo, a su olor,
a esa camiseta rota que le quedaba grande y perfecta,
a sus muecas, a sus pies descalzos, a tratar de descifrar sus tatuajes,
a como se toca la nariz y sonríe,
a esa manera de mirarme, de matarme, de salvarme,
cada mirada es el miedo a querer verla demasiado.
Esa canción ya está sentenciada,
la he escuchado diez veces seguidas, la he tocado y cantado, y nada,
las imágenes que había se ven borrosas,
¡le pertenece!
Y es que las canciones son eso, fotogramas, trocitos de tu vida,
son las fotografías que llevas en el bolsillo interior de la chaqueta
y cobran vida durante unos minutos,
Es curioso todo lo que cabe en una canción.
Son cajones que se llenan, cajones que a veces hay que limpiar,
cajones que jamás se vacían.
Esa canción ya está sentenciada,
y, no se porque,
suena mejor que nunca.

2 comentarios:

Mónica PG dijo...

Todos tenemos canciones que nos evocan personas. Esa persona. ¿Nos recordará alguien con los primeros acordes de Esa canción? Quizá la vida pueda resumirse en canciones; también aquellas que nunca sonaron.
Me encantó ese "cada mirada es el miedo a querer verla demasiado".

Just Rosenberg dijo...

¡Qué bonito encontrarte por el mundo blogger!
Te sigo en Instagram hace un tiempillo, y realmente disfruto leyéndote y con tus fotos. Será un placer leerte también por aquí :')