7/06/2014

VERBENA



Casetas llenas de palabras con olor a lignina, a pino, a tinta
a tu sofá, a tu pelo, a tus ganas de romper,
a tus tardes de domingo con la música alta.
El gentío buscando sombra,
como un soldado buscando trinchera en un absurdo intercambio de disparos.
Puntos de información, ellas y sus camisetas de tirantes,
Ellas y lo que pidan. ELLAS.
Últimas novedades, el calor de fin de primavera te está metiendo mano.
Las chicas, los vaqueros rotos imposibles, las zapatillas desatadas,
mapas de localización en el bolsillo del culo,
Carver, Montero, Ángel González, Salinger, Bukowski,
deja que te maten.
Ese libro que andabas buscando te andaba buscando a ti
Enciende dos velas y descorcha vino.
Deja a este inconsciente como un perro cruzando la M30.
Todo es demasiado, nadie es suficiente
Yo llevo la tela justa para ser un poco más feliz,
porque, realmente, nadie encuentra lo que busca,
porque creo que se me ha roto el bolsillo
cuando metiste la mano para buscarte,
mientras te mordías el labio cerca de mi cuello,
y esa costumbre tan mía de priorizar en artículos de primera necesidad,
tabaco, cerveza, un par de noches y medio desayuno con alguien
con ellas, otra vez, ELLAS.
¿Por qué   “you can’t always get what you want” ?
y mi puta manía de creer que todo, que todas,  
son, sois, somos canciones
pero ¿acaso somos otra cosa?







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