10/22/2014

EL ÚLTIMO FESTÍN DEL FUSILADO

No voy a partirme en dos, ni a dispararme,
ni a juzgarme, ni a quemarme vivo, ni a sentenciarme.
No voy a ser la barrera que reciba
el balonazo de gracia a escasos metros.

Tampoco soy verdugo, ni juez, ni un corredor de fondo,
no soy fuerte, me pueden las distancias cortas,
me vencen los demonios, me perdía en ti, en tus recodos,
soy un barco sin faro, con riesgo de colisión inminente.

Quiero pensar que las canciones vuelven a estar en su sitio,
de donde nunca debieron huir,
con la luz que mira al norte, removiendo cada imagen,
escapando de Madrid, dejándote ir, dejándome ir. Pero no.

No te atrevas a dudar de lo único que soy
No me enfrentes mis dudas, no cuestiones mi verdad.
Nunca dije que fueras mi baile de primavera,
siempre nos quedará el olvido o regresar en noches de insomnio a Nunca Jamás.

No me reconozco, no me gustan estos atajos,
he  perdido el guión antes de empezar a rodar,
he rodado cuesta abajo por este camino
que ya arrancó siendo un precioso final que no quería ser final.

Soy calle, no miento, eres canción, eres real.
No te apunté con un arma, no te pedí que me odiaras,
nos dejamos llevar, nos rajamos el pecho, lo dejamos sangrar.
Fuimos dos intrusos, dos ladrones, dos paracaidistas con miedo a volar.

Me siento como el último festín del fusilado,
entre minutos de paz y ansiedad, sabiendo que todo acaba,
caminando hacia una puerta cerrada que me mata poco a poco,
que me convertirá en lo que fui, en lo que soy, en lo que no soy si no estás.

  

No hay comentarios: